¿Has encontrado un charco bajo el radiador? ¿La caldera pierde presión y tienes que rellenarla cada pocos días? ¿Ves manchas de óxido en las juntas? Una fuga en el sistema de calefacción es una señal de alerta que nunca desaparece por sí sola.
Somos especialistas en atajar el problema de raíz, devolviendo la estanqueidad y la seguridad a tu circuito de calefacción.
Sustitución de llaves y detentores viejos: Con el tiempo, las gomas internas se pasan y el eje de la llave empieza a gotear. Cambiamos tus llaves antiguas por modelos modernos y fiables que no se traban.
Reparación de fugas en juntas y tapones: Si el agua escapa por las uniones de los elementos del radiador, lo sellamos o sustituimos las juntas degradadas.
Arreglo de poros en el cuerpo del radiador: La corrosión interna puede perforar el metal. Evaluamos si tiene reparación o si es más seguro sustituir el elemento dañado.
Llaves bloqueadas o trabadas: Si no puedes cerrar el radiador o regular la temperatura porque la llave está "gripada", la desbloqueamos o instalamos una nueva en el acto.
Cuidado con el parqué: El agua de la calefacción está negra y llena de sedimentos. Una sola gota constante puede hinchar la madera de tu suelo y obligarte a una reforma mucho más cara.
Protección de la caldera: Las fugas obligan a la caldera a trabajar sin presión o a introducir agua nueva constantemente, lo que acelera la aparición de cal y averías costosas en la bomba.
Eficiencia energética: Un circuito con aire o pérdida de agua nunca calentará tu casa de forma homogénea, disparando tu factura del gas.
Evita humedades: Lo que hoy es una gota, mañana es una mancha de humedad en tu pared o en el piso de abajo.